miércoles, 10 de junio de 2009

Una ventana



No puedo verte
mucho menos tocarte.

Y las palabras son letras agrupadas
que el silencio desparrama.

Ya no hablas,
puedo leer la lejanía.

Una ventana colgada en el infinito.




Foto+escrito: CeLeS!

domingo, 7 de junio de 2009

La Posta (capítulo 4)

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Estoy despierto. Según la luz en las mirillas de mi ventana han de ser entre las dos y las cuatro de la tarde. No tengo recuerdo de la hora a la cual me acosté (si caer muerto en el colchón puede llamarse acostarse.) Por cuánto tiempo llevo esta vida ya no tengo noción. Sólo sé que ahora sí soporto mi rostro en el espejo. Ya no voy a volver atrás. Ya no. No puedo lidiar con lo que fui. Siempre esta sensación que ronda al despertar, romper en llanto. Sólo eso la calma. Piedra, eso deseo ser. Salgo a la calle para no pensar. Me alejo más de mí Piso la arena. Tiene el pelo suelto como cuando la vi alejarse sentado en esa silla. Romper la piedra con mi gubia, deshacerla en granos de arena. No pienso esperar la lenta erosión. Me acerco.


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Santiago del Río inició "La Posta". Le propuso a Guille continuar el relato. Luego siguió Rayuela, quien me pasó la posta a mi. Ahora es mi turno: entrego la posta a Juanse. Espero ansiosa la continuación.


Foto+escrito: CeLeS!